Diari Més

Los químicos presentes en los objetos de plástico podrían favorecer la obesidad

Algunos subproductos de este material afectan a nuestro metabolismo

El debate ha generado bastante alboroto en Twitter.

¿Cuántos agujeros tiene una pajita?Pixabay

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Los plásticos han pasado a dominar el espacio en el que habitamos. Son convenientes, útiles y baratos: sin embargo, no están exentos de problemas. De los que más oímos hablar, probablemente, son los medioambientales; pero también parece que los podrían tener sobre nuestra salud y, más específicamente, sobre nuestro metabolismo.

Cada día, entramos en contacto con multitud de objetos de plástico, como también lo hacen los alimentos que consumimos. Hablamos, por ejemplo, de los envoltorios de plástico que son tan comunes en los productos que encontramos en cualquier supermercado.

Pues bien, un estudio publicado en el medio especializado Environmental Science and Technology ha explorado 34 productos diferentes de esta clase en las que ha encontrado hasta 55.000 componentes químicos, de los cuales ha identificado con precisión 629. De entre ellos, once parecen interferir en nuestro metabolismo, el conjunto de procesos que permiten que nuestro cuerpo procese los alimentos.

Durante mucho tiempo, se ha pensado que estas sustancias permanecían en el plástico: sin embargo, estos investigadores han demostrado que, en condiciones normales, muchos de ellos pueden pasar a los alimentos y, así, ingresar en nuestro cuerpo.

La afectación concreta que estos productos parecen tener en nuestro organismo, señalan los autores, es contribuir al desarrollo de células grasas a partir de células precursoras que ya se encuentran de manera natural en nuestro cuerpo. Así, interfieren con la manera en la que almacenamos grasa, pudiendo favorecer así el aumento de peso.

Estos efectos, subrayan, han podido comprobarse en modelos celulares y animales usando técnicas como la espectrometría de grasa de alta resolución, con la que observaron que los adipocitos (células grasas) resultantes tenían un mayor contenido graso que los generados de forma natural, algo similar a lo que ocurre con algunos agentes contaminantes presentes en el aire.

De hecho, los adipocitos con contenidos grasos patológicos son una característica del cuadro clínico de la obesidad y de muchas de las condiciones asociadas: muestran una respuesta inflamatoria elevada, una absorción de glucosa alterada, una señalización de insulina defectuosa y una respiración celular reducida.

Lo que sí que aclaran los autores es que, a pesar de estos efectos documentados, no parece lógico culpar, por sí solos, a los productos plásticos de la obesidad en individuos ni de la pandemia que viven muchos países desarrollados. Debido a las bajas dosis de estos productos que realmente ingerimos, lo que argumentan es que habría que considerarlos como parte de un entorno obesogénico: un conjunto de factores que favorecen el desarrollo de la obesidad en las personas.

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