Las actividades al aire libre y la baja incidencia de covid benefician al Delta del Ebro
Empresarios turísticos de la Ràpita reconocen que sólo el mal tiempo puede perjudicar las buenas previsiones de Semana Santa
Desde que se levantó el confinamiento comarcal, el goteo de visitantes no se ha detenido. «Somos un destino que está de moda, que es prioritario para mucha gente porque está menos masificado», ha señalado el propietario del hotel-restaurante Miami Can Pons. «Una cosa que ya sentíamos mucho el verano pasado es que no teníamos coronavirus y era el destino que escogían por eso», ha añadido Alba Rius, trabajadora de Embarcacions Badia Alfacs. «Eso hace atractivo venir al Delta y a las Terres de l'Ebre», ha insistido Pons.
«Las actividades al aire libre están muy demandadas, cerrarte en una sala hace cosa», ha apuntado Joan Barberà, director de la Escuela de Vela y presidente de la asociación Estación Náutica de la Ràpita. «Hubo mucha demanda en verano de actividades náuticas. Tampoco se podía hacer nada más. Para los grupos amigos, las actividades al aire libre eran la mejor opción. Ahora con el grupo burbuja, ya veremos», ha añadido Júlia Salvadó, de Embarcacions Badia Alfacs. «Es un valor la oferta que tenemos. Muchos espacios naturales, abiertos, playas amplias. Somos el candidato ideal para las salidas en época de pandemia», ha remarcado Barberà.
Pendientes del tiempo
Pero toda esta oferta tiene la desventaja que depende de la climatología. «Los últimos días ha hecho muy buen tiempo y ha venido bastante gente. Tenemos reservas y si el tiempo acompaña, puede ser una buena Pascua», ha apuntado Albert Grasa, propietario de Musclàrium. La mejilloneraconvertida en restaurantey activo turístico ha decidido abrir ahora para mantener la actividad los fines de semana y activar el negocio al 100% a mitad mes de junio. Por la pandemia y también por el tiempo, «van improvisando», y contratando al personal según las reservas que reciben.
Pero el arranque no lo ha hecho todo el mundo. Algunas empresas «han hecho números» y han preferido esperar porque temen que pueda llegar una nueva ola y más restricciones después de Semana Santa. El problema es la incertidumbre. «Vale mucho dinero poner en marcha el negocio y si tienes que retroceder... Ha habido muchas dudas y algunos no han arriesgado porque es mucho gasto si sólo es para cuatro días», ha explicado el presidente de la Estación Náutica de la Ràpita.
«Hemos estado aplicando las medidas que marca Saluty pensamos que no tendría que haber mucho problema si somos prudentes y tomamos medidas. Las actividades se pueden hacer con todas las garantías», ha apuntado Grasa, de Musclàrium. Pero si «viene otra ola» y tienen que hacer pasos atrás se perderán «mucho dinero y ya ha pasado muchas veces». «Estamos arrancando con reticencias pero también con muchas ganas de recuperar la armonía», ha añadido Barberà.
Otro de los problemas del alud de visitantes en el Delta del Ebro es la preservación de los espacios protegidos. En verano el parque natural, los ayuntamientos, la Estación Náutica de la Ràpita y varias federaciones y asociaciones económicas y sociales tuvo que poner en marcha una campaña para pedir a los visitantes a llevarse la basura a casa. En el parque no hay contenedores ni papeleras ni servicio de recogida y tirar basura en el medio natural puede comportar una sanción económica a partir de 400 euros.